Quizás fueron noches de llanto, dias de risa y momentos gratos, pero descubri que al fin y al cabo estamos de paso en la vida de las personas. Cada una con su función, a algunos les toco la mejor, a otros las peores, y otros quizás nisiquiera tienen una función determinada, pero entre todas ellas, ser de paso a veces resulta muy cruel. Es como aquellas personas que viven de mudanza en mudanza, y no pueden aferrarse a nada ni nadie, porque saben que tarde o temprano van a abandonar esas cosas, o quizás ser abandonados en el olvido por los que tuvieron lugar en su vida. De una forma u otra, las transiciones resultan dolorosas, asi también como los finales y muchas veces hasta los comienzos que nunca deberían haber sido llevados a cabo.
