Sabíamos no decirnos nada. Conservando en apariencia, una amistad consolidada. Sabíamos no exigirnos mucho. Hola. ¿Qué hacés?, convidame un pucho, que me tenés abandonada. Vos con tu mochila a cuestas. Yo con la excusa perfecta, para charlar de pavadas. Nos hizo un guiño san telmo,un poco de humo en el medio, y enloquecieron las miradas.Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído.Y si, el diablo se contenta con que dudes un instante.Vos y yo nuestras miserias y esta noche por delante amor.¿Quién sabe?Un umbral perdido ,y aquel bar medio vacío ,como único testigo. Bridamos por el olvido, y el espíritu del vino, se fue haciendo nuestro amigo. (8)
